Shabuot
La Entrega de la Torá
22 de Abril de 2009 | 12:58:25

El gran pensador Rambam (Maimónides) comenta en los preceptos sobre los "fundamentos de la Torá", con respecto a la escena del Monte Sinaí y la entrega de la Torá:
"Los hijos de Israel no creyeron en Moshé Rabenu por los milagros y señales que hizo; porque el que cree en milagros se queda en la duda, ya que puede alegar que por medio de brujerías y hechizos, fue realizado; y entonces ¿En qué creyeron? En la escena del Monte Sinaí que nuestros ojos vieron, y no extraños y nuestros oídos lo escucharon y no otros, el fuego, las voces, el sonido del Shofar y la voz de D-s".

Hay quien piensa que el Judaísmo está basado en una fe, empero en realidad, nuestra base es el conocimiento directo de la Divinidad, el cual lo alcanzamos por medio de la Revelación Colectiva, no es una fe en milagros, sino una revelación profética directa.

Siendo que la Torá la recibimos de forma directa y en una revelación masiva, si D-s quisiera anularla necesitaría hacerlo por medio de un profeta. Hasta tal punto la Torá no es consecuencia de un profeta: que aunque apareciese un profeta alegando que
D-s se le reveló e incluso realizara milagros, si intentara cambiar cualquier detalle de la Torá sería un falso profeta.

D-s, a través de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, quiso dejar asentada la base de nuestra realidad existencial; en el Monte Sinaí se creó una comunicación directa para alcanzar la verdad absoluta. En realidad, el ser humano posee dos elementos para percibir la Divinidad: 1) el mundo natural y su programación que declaran y anuncian al Creador, no pudiendo existir una programación sin programador; 2) La reflexión del hombre en sí mismo, "desde mi interior contemplo a D-s", a su imagen y semejanza fuimos creados.

El mundo natural atestigua a su creador, hasta tal punto, que el profeta Isaías cuando reprochó al Pueblo judío les dijo: "Las obras de mis manos no visteis", y el profeta se refiere a aquellos que no son capaces de apreciar la grandeza divina reflejada en la creación, como por ejemplo, en cada molécula se puede apreciar el orden, la armonía, la perfección, la programación, cada detalle completa la creación hasta llevarla a su plenitud."Alzad vuestros ojos a las alturas y podréis apreciar Quien creó esto", Isaías 40:26; quien reflexiona sobre la naturaleza reconoce al Creador.

Pero el hombre no siempre se rige por su reflexión lógica y objetiva; por tanto -dice Maimónides- que no creyeron los hijos de Israel en Moshé por los milagros que realizó, ya que Di-s no quiso que el fundamento de la Torá esté basado en nuestra lógica; y en qué creyeron? En la escena del Monte Sinaí, en la visión directa de la Divinidad, sin intermediarios. Di-s se reveló, y por lo tanto, no hay lugar para la fe, sino para el conocimiento de la verdad en forma absoluta; ya no necesitamos la deducción lógica.

En la fiesta de Shabuot nosotros decimos en la Tefilá (plegaria): "El tiempo de la Torá", y no "En recuerdo del tiempo de la entrega de la Torá", con lo que destacamos que Shabuot no es recuerdo. La voz de D-s no cesó, la escena del Monte Sinaí palpita dentro nuestro, como base de la identidad judía, ella es la que provoca que el judío no pueda olvidar su función en la creación.

Torá es el resultado directo de la Revelación en Sinaí, por lo tanto todos los fundamentos que la persona necesita para basar el origen Divino de la Torá van a constituir los principios básicos del judaísmo. De la expresión: "El origen Divino de la Torá", se deducen las siguientes afirmaciones:
1. Di-s comunicó la Torá, por tanto Di-s existe.
2. Si hubo revelación señal que la profecía existe.
3. El hecho de la revelación atestigua que Di-s se interesa por la creación, lo cual implica que hay control Divino.
La revelación en el Monte Sinaí es la base fundamental en la cual está sustentada todo el judaísmo; por lo que cada judío tiene una responsabilidad determinada por dicha revelación. Shabuot es la conmemoración del tiempo de la entrega de la Torá, para tomar conciéncia y tener presente en cada momento dicho momento histórico.

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